Sin duda usted bromea, señor Feynman (I)

¿Cree usted que la gente habla de usted?– preguntó el psiquiatra de la oficina de reclutamiento del estado de Nueva York, al joven profesor Richard Feynman.

-¡Oh desde luego!, mi madre me cuenta siempre lo que sus amigas dicen de mí…

Una ola de reclutamientos alcanzó al futuro Premio Nobel de Física 1965, en aquel tiempo de posguerra en que la armada les necesitaba a todos. Los reemplazos eran enviados rápidamente a Alemania y había que estar realmente mal para que la oficina del Ejército hiciera la vista gorda como antes. Dónde trabaja, quién es, a qué se dedica, le gusta su trabajo… miles de formularios ante los ojos de aquel científico de Princeton que fue uno de los integrantes del Proyecto en el laboratorio de Los Álamos, Nuevo México.

¿Cree usted que la gente le mira?

-Pse…habrá algún par de personas mirándome ahora mismo…

¿Ha oído u oye usted voces en su interior?

-Oh,..raramente…a veces hablo solo , cuando me estoy afeitando.

Veo que su esposa ha fallecido, ¿habla usted con ella?

-A veces, cuando me subo a una montaña, creo que sí, me pongo a hablar con ella..

¿Alguien de su familia tiene antecedentes de enfermedad mental?

-Bueno, sí una tía mía esta en un manicomio..

-¿Por qué lo llama manicomio?…

Segundo psiquiatra. Mismas o parecidas preguntas u otras como:

Qué valor le da usted a la vida…

-Sesenta y cuatro.

-¿Por qué dice sesenta y cuatro?

-¿Cuánto cree usted que debo darle?

-Me refiero a por qué ha dicho usted sesenta y cuatro y no sesenta y tres.

-Aunque yo le hubiera dicho sesenta y tres, usted me habría hecho la misma pregunta.

A la espera del veredicto del oficial encargado de la decisión final, los médicos habían entregado a Feynman un informe detallado del examen: Cree que la gente habla de él/ Cree que la gente lo mira /Alucinaciones auditivas /Habla solo/ Habla con esposa fallecida/ Tía en institución mental/Mirada muy peculiar.

La decisión no se hizo esperar mucho y el sello cayó como una losa sobre el papel: INÚTIL PARA EL SERVICIO.

Bien. Parecía que algo había fallado en las entrevistas, lo que llevó a Feynman, inquieto, a escribir la siguiente carta aclaratoria días después:

Muy señores míos

Considero que no es malo que no sea reclutado, puesto que soy profesor de física y el futuro bienestar de nuestro país se deberá de algún modo a la capacidad de nuestros científicos. Sin embargo, puede que ustedes hayan decidido declararme inútil debido a un informe médico donde se me da por psiquiátricamente desequilibrado. Estimo que no debe dársele a tal informe importancia, ya que estoy seguro de que se trata de un burdo error. Llamo a ustedes la atención sobre este error, porque estoy lo suficientemente loco como para no querer aprovecharme de él.

Richard P Feynman

Respuesta de la armada: negativa.

Relato inspirado en las historias de Surely You’re Joking Mr Feynman, Adventures of a Curious Character

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3 Comments on “Sin duda usted bromea, señor Feynman (I)”

  1. Chess Says:

    Juas, qué bueno! :lol:

    No sé si todos los genios están locos, o que los seres “normales” tomamos la genialidad como locura…

  2. samuel Says:

    Sobretodo divertido. Un genio aburrido pierde mucho…


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