Archive for the ‘Richard Feynman’ category

Feynman en Cornell. La clave de la Ciencia (1964)

September 27, 2010


***”…discutimos, cómo ir en busca de una nueva ley.  Generalmente buscamos una nueva ley de la siguiente manera. Primero,  la suponemos (risas). Después…no se rían, es la puñetera verdad. Luego calculamos las consecuencias de esa suposición… para ver si es cierto, para ver si esta ley que hemos supuesto es cierta, para ver qué es lo que eso implicaría.

Y luego comparamos esos resultados, con la naturaleza, o con la experimentación, o … con la experiencia. Comparándola directamente con lo que observamos, para ver si funciona. Si no está de acuerdo con el experimento es que está mal. Esto que es tan simple, es la clave de la Ciencia. Y eso no cambia por muy bonito que sea lo que hemos supuesto. No cambia por muy listo que usted sea, ni por el hecho de quién lo supuso o cómo se llama …(risas). Si no concuerda con la experiencia, está mal. Eso es todo lo que hay.”***

Orange Juice

June 29, 2010

Aunque un poco obsesionado con la medicina ortomolecular y el alargamiento de la vida, hay que reconocer que el químico Linus Pauling fue sin duda uno de los grandes. Y es que dos veces distinguido con el Premio Nobel, a este investigador en la naturaleza de los enlaces químicos, nacido en Portland en el año 1901, no se le escapó casi ninguna disciplina investigable: Fisicoquímica, Biología molecular, Física Cuántica, Medicina, e incluso contaminación y Medio Ambiente. Hasta le dio por el activismo pacifista, de los de antes. Y controvertido defensor de que la dosis perfecta de vitaminas en el organismo evitaba muchas enfermedades, aseguraba que la vitamina C tenía la virtud de alargar la vida y curar el cáncer siempre que se tomaran diez gramos al día por vía intravenosa. Una cantidad que recomiendo vivamente a los aficionados a los cólicos nefríticos que quieran disfrutar de algo parecido al asteroide que mató a los dinosaurios paseándose por sus conductos renales, y creo que sé de lo que hablo.

Cuando Pauling quiso convencer a Richard Feynman, que en los años ochenta estaba en tratamiento por un cáncer estomacal, de los beneficios de sus teorías revolucionarias, se encontró con otro de los muchos escépticos de la mágica receta, que prefirió limitarse a tomar a ritmo de bongos tan sólo una copita de jugo de naranja.

Hoy, los propios estudiosos de su Instituto en Oregon desmienten a su fundador, pero qué quieren que les diga, no le fue tan mal a Pauling, su propia filosofía. Murió a los noventa y tres años, después de una vida fructífera que duró mucho tiempo, dejando un legado que durará  para siempre.

Pauling, Ben Gurion, y Niels Bohr, en el Hotel King David de Jerusalem

Foto Oregon State University

Feynman en Cornell (1964)

October 1, 2009

****Tuve una conversación hace unos años con no-científicos, sobre platillos volantes. Ya saben que como científico se supone que lo sé todo sobre los platillos… Les dije: «No creo que existan los platillos volantes». Y   [mis antagonistas] contestaron: «¿Es imposible que haya platillos volantes? ¿Puede usted probar que eso es imposible?». Y entonces yo dije, no, no puedo probar que es imposible, pero es bastante improbable. «Pero eso»,  me dijeron, «es muy poco científico». «Si no puede probar que es imposible, ¿entonces cómo dice que es poco probable?»

Pero justamente, ésa es la manera de ser científico. Lo científico es decir solamente qué es más probable y qué es más improbable, no pasarse el tiempo probando lo posible y lo imposible. Para ilustrar lo que quiero decir, les dije, miren, esto significa que desde mi conocimiento del mundo y de lo que percibo a mi alrededor, creo que es mucho más probable que los testimonios sobre platillos volantes sean el resultado de la conocida irracionalidad de la inteligencia terrícola, antes que el resultado de la desconocida y esforzada racionalidad de la inteligencia extraterrestre.****

“No me gustan los honores”

August 3, 2009

****No me gustan los honores. Se me aprecia por el trabajo que he realizado, y si la gente lo valora y yo veo que muchos físicos se sirven de mi trabajo, eso es todo lo que necesito, no creo que tenga sentido ir más allá. No sé si tiene algo de particular que alguien en la academia sueca decida que este trabajo merece un premio, en realidad, yo ya tengo un premio. Mi premio es el placer de descubrir cosas, el placer de contribuir en el descubrimiento, ver que que otra gente lo utiliza, eso son cosas reales, lo otro, es… irreal para mí. No creo en los honores, los honores molestan, fastidian, honores son charreteras o uniformes, es así como me educó mi padre. Me agobia, no puedo con el tema.

Cuando estaba en la secundaria, uno de los primeros honores que tuve fue ser miembro de Arista, que era un grupo de estudiantes sobresalientes, y bueno, todo el mundo quería ser miembro de Arista… y yo allí, descubrí que lo que hacían en las reuniones era debatir sobre quién era ideal para pertenecer al maravilloso grupo “que somos” ¿no? O sea, todo el rato decidiendo quién tenía que ser del club. Estas cosas me trastocan por alguna razón que no sabría explicar, y desde ese día, siempre me han molestado.

También tuve ese problema cuando llegué a ser miembro de la National Academy of Science. Al final tuve que renunciar porque era otra organización similar que empleaba la mayor parte del tiempo en ver quién era suficientemente ilustre para unirse a “nosotros”, incluyendo cuestiones tales como que los físicos hiciéramos piña porque “hay un químico muy bueno que está tratando de entrar” o porque “no tenemos suficiente espacio para éste o el otro”. ¿Qué problema hay con los químicos? Todo aquello se corrompía… por ese interés en decidir quién podía tener este honor. No me gustan honores, ¿de acuerdo?****

Infinity

June 24, 2009


“La cosas que se mueven, tienden a seguir moviéndose, y las que estan quietas, a seguir estándolo. Se llama inercia. Pero nadie sabe el por qué.”

 Infinity, de Matthew Broderick

 

“Feynman Sexist Pig!”

May 21, 2009

Años después de que ofreciera yo algunas lecciones para primer curso en el Caltech (que se publicaron como the Feynman Lectures on Physics), recibí una larga carta de un grupo feminista. Me acusaban de estar contra la mujer por dos asuntos: El primero era debido a un razonamiento mío sobre las sutilezas de la velocidad que protagonizaba una mujer conductora, a la que ordenaba detenerse un policía. El tema giraba en torno a lo rápido que iba la mujer en el que ella planteaba objeciones a las definiciones de velocidad que le daba el policía. La carta me acusaba de dejar a la mujer de estúpida.

La otra historia sobre la que objetaban venía al hilo de lo que contó el gran astrónomo Arthur Eddington cuando averiguó que las estrellas recibían su energía en una reacción nuclear produciendo Helio. Contaba cómo, en la noche posterior a su descubrimiento, estaba sentado en un banco con su novia y ella le dijo: “¡Mira, qué bello es el brillo de las estrellas!” A lo que él replicó: “Si, y ahora mismo yo soy el único hombre en el mundo que sabe cómo ocurre”. Con ello describía esa especie de atractiva soledad del que se sabe único descubridor de algo. Y la carta decía que yo daba a entender que una mujer era incapaz de comprender las reacciones nucleares.

Yo supuse que no era cuestión de contestar a esas acusaciones minuciosamente, así que les devolví una nota corta diciéndoles: “Oigan, no me fastidien…”

No hace falta decir que la cosa no funcionó muy bien. Otra carta llegó diciendo: ” Su respuesta a nuestra carta de septiembre no ha sido en absoluto satisfactoria…”-bla, bla, bla. Además, me avisaban de que si no revisaba las publicaciones me iban a montar un buen lío. Sin embargo, yo ignoré la carta y me olvidé del asunto.

Un año después, la American Association of Physics Teachers me concedió un premio por escribir aquellos libros y solicitó mi presencia para hablar en un encuentro que tendría lugar en San Francisco. Mi hermana Joan vivía en Palo Alto- a una hora de automóvil- así que pasé en su casa la noche anterior y al día siguiente acudimos juntos a la reunión. Conforme llegábamos a la estancia, pudimos ver bastante gente que se arremolinaba allí repartiendo octavillas a todos los que iban llegando. Agarramos una de ellas, y le echamos un vistazo. El papel encabezaba diciendo: UNA PROTESTA. Luego mostraba fragmentos de las cartas que me habían enviado las feministas junto con aquella respuesta mía ( al completo). La hoja concluía en grandes letras: “¡FEYNMAN CERDO SEXISTA!”

Richard P. Feynman.   “ What Do You Care What Other People Think?”

Feynman y el reparto de bienes

February 25, 2009

[…]Empecé a decir que la idea de la distribución equitativa de todos los bienes se funda en la teoría de que en el mundo hay solamente una cantidad equis de bienes y materias primas y en la idea de que nosotros habíamos empezado por exprimir a los países pobres y que por ello tendríamos que devolvérselos…Pero esa teoría no tiene en cuenta la verdadera razón de las diferencias entre países, a saber , el desarrollo de nuevas técnicas de producción de alimentos, desarrollo de maquinaria destinada a la produccion de alimentos y otras cosas, y el hecho de que toda esa maquinaria requiere la concentración de capital. Lo verdaderamente importante no son los bienes, sino la capacidad científica y técnica y la potencia económica necesarias para crear bienes.

Es entonces cuando me doy cuenta de que esas personas no han comprendido la ciencia. No han comprendido la tecnología, ni los tiempos en que viven.”

Richard P Feynman, comentarios a propósito de una conferencia sobre Ética de la Igualdad en la década de los cincuenta, Nueva York.

Surely You’re Joking Mr Feynman, Adventures of a Curious Character

Feynman, el científico y el artista

January 28, 2009


********Tengo un amigo artista con el que a veces no coincido en cierto punto de vista. Cuando sostiene una flor y me dice que la flor es algo bello, estoy de acuerdo. Sin embargo él dice que él, como artista, puede apreciar su belleza, y yo, como científico, probablemente no encuentro ningún atractivo en ello. Y pienso que habla a lo loco, realmente.

La belleza que el ve la podemos ver los demás, aunque tal vez no la describamos con tanta exquisitez y finura. Sin embargo, yo veo mucho más que él en una flor. Me imagino las células vegetales y sus complicaciones, que también entrañan belleza. No sólo se trata de la belleza en la dimensión que capta la vista, sino que se puede ir mas allá, hacia la estructura interior.

Por ejemplo, el hecho de que los colores hayan evolucionado para atraer a los insectos significa que los insectos pueden apreciar el color. Y entonces se crea la pregunta: ¿El sentido de la estética también lo tienen las formas de vida menores de la naturaleza? ¿Por qué razón les resulta estético?

Toda clase de interesantes cuestiones de la ciencia que no hacen sino sumarle misterio e interés a la impresión que deja una simple flor, no entiendo cómo podría restárselo.********

Richard Feynman y la “pseudociencia”

December 17, 2008

****”Con el éxito de la ciencia suele darse una especie de pseudociencia. Las ciencias sociales son un ejemplo de no-ciencia, es decir, no se procede científicamente, se siguen las formas, o se recopilan datos y todo eso pero sin formular leyes ni descubrimientos. No se ha llegado a nada, quizás algún día, pero aún no se ha desarrollado… pero lo que ocurre es incluso a un nivel más mundano. Tenemos expertos en todo que parecen científicos, y no lo son, se sientan ante el teclado y cuentan…por ejemplo… algo sobre que los alimentos cultivados con fertilizante orgánico son  mejores que con inorgánico- puede ser o puede no ser- pero no está aún demostrado. Pero se cuentan todas estas cosas como si fueran ciencia y se supone que son expertos en alimentación orgánica y todo eso. Hay mitos y pseudociencia en todas partes. Puedo estar equivocado y al final resulta que saben realmente mucho, pero no lo creo. Sabe, mi ventaja es que me he dado cuenta de lo duro que es llegar a saber algo de verdad, el cuidado que hay que poner experimentando, lo fácil que es equivocarse. Se de qué va la historia, sé cómo se consigue la información y por eso lo dudo, no creo que se haya trabajado ni chequeado lo suficiente [en esos temas] . Sospecho que no saben [de lo que hablan] pero intimidan a la gente. Lo creo así. No es que conozca yo el mundo a la perfección pero, opino así.”****