Jerusalem y la cólera

Tendré el placer de salvar a Palestina“, había dicho antes de la guerra del 48 el rey Abdulah de Jordania, el país que Winston Churchill tuvo el placer de inventarse dando el ochenta por ciento del Mandato Británico a unos conocidos árabes. Pero después de acabada la Guerra de la Independencia, el placer de Abdulah fue relativo. Ocupó Judea, Samaria, y el Este de Jerusalem. Y tampoco las salvó. Destrozó la Ciudad Vieja, impuso un régimen dictatorial, y su sucesor practicó el tiro al blanco por las alambradas y cañoneó el Oeste, acompañado durante casi dos décadas de ocupación por los ataques terroristas y las infiltraciones desde Siria que tenían como objetivo las granjas y comunidades judías de Galilea. Y todo eso sin asentamientos, que según el discurso generalizado, son el obstáculo por excelencia para alcanzar la paz en el conflicto árabe-israelí.


El Ejército jordano, formado y abastecido por Gran Bretaña, también destruyó por aquel entonces la importante Sinagoga de Hurva en el Barrio Judío, un edificio cuya reciente reconstrucción resulta que ha jodido un Proceso de Paz que por lo visto iba estupendamente con Hamas lanzando cohetes constantes -que hace poco mataron a otra persona en un kibutz-,  con Shalit sufriendo aún secuestro en Gaza, con la tele palestina hablando maravillas del martirio, con Hizbolah rearmado y penetrando en el norte de Galilea o con Salam Fayad uniéndose a la quema de productos israelíes en el tiempo libre que no emplea para elaborar esos planes de futura cooperación con los judíos, que tampoco tiene.  Según los árabes, la sinagoga recién inaugurada amenaza su mezquita de Al Aqsa porque es más grande de tamaño y otras muchas razones, todas ellas por el estilo. Agréguenle a eso los proyectos de construcción en Ramat Shlomo llamados ilegales en una zona Norte integrada a Jerusalem -que Jordania ya no reclama- y que han cabreado mucho a la Casa Blanca. Unas construcciones que ya existían, y que ampliarlas puede ser o no una buena idea, pero nunca una ilegalidad. 

“Los judíos no son humanos”, y “Jerusalem nunca fue judía”, decían estos días los jefes árabes mientras llamaban a la “cólera” y a la tercera Intifada, un estallido que ha afectado no sólo a la capital, sino también al resto del país y a sus carreteras, con lanzamientos de molotovs y apedreamientos a todo el que pasara por ellas. Casi al mismo tiempo, la representante de la Unión Europea Catherine Ashton se daba una vuelta por Gaza con un pañuelo verde al cuello para condenar “todo tipo” de violencia.

Y es que aquí no es sólo el problema el fanatismo, el islamismo, los frentes de Obama en el mundo árabe, o la falta de voluntad y las exigencias sin contrapartida de una autoridad palestina dividida y corrupta.  Lo es también ese jueguecito de equivalencias morales, ese “todo tipo de violencia” que no compromete a nada,  ese lo mío en Kabul son desgraciados accidentes y lo tuyo en Gaza son crímenes de guerra”.  Lo son esos boicoteos a todo lo judío, esas camisetas con la palabra “Intifada” como lo más normal del mundo, esas infames “semanas del apartheid israelí” sacadas de la manga y toda esa industria de propaganda paranoica con sus intereses creados; todas esas cosas que desde fuera alimentan y sostienen en gran medida este conflicto, poniendo en peligro mucho más que su resolución.


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3 Comments on “Jerusalem y la cólera”

  1. Guido Finzi Says:

    La perversión y la sumisión, tan asentadas en el Occidente de nuestros días, están alimentando un creciente antisemitismo. Hoy, contra los judíos, vale todo.

  2. raindrop Says:

    Si uno retrocede hacia el origen del problema se da cuenta de quién habla con veracidad y quién, por el contrario, sólo se sirve de la falsedad. Por parte del mundo árabe sólo detecto intentos de enmascarar y justificar su objetivo primigenio en este conflicto: extirpar a Israel de Oriente Medio.
    El porqué tantas personas creen sus falacias pasa a ser asunto de una desinformación manifiesta (y voluntaria las más de las veces) o, peor aún, de casos psiquiátricos que requerirían seria atención.

    saludos

  3. samuel Says:

    Parece que Amnistia Internacional, que mencionabais en el otro hilo, incluso ha dicho que la “yihad defensiva” no es antietica, aunque luego ha habido desmentidos nerviosos, pero como dijo uno de los hermanos Marx, a quien va usted a creer, a mi o a sus propios ojos.


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