Terrorismo no organizado

Según cuenta Mark Steyn en la página ochenta y siete de America Alone, Suleiman Ghali era un palestino yihadista de los de siempre que un buen día emigra a Estados Unidos y llega a la conclusión de que la yihad no es el camino. Así, en el año 1993, se embarca en la Sociedad Islámica de San Francisco con el proyecto excepcional de crear una «identidad musulmana americana basada en la compasión, la dignidad y el amor». Demasiado trabajo para Safwat Morsy, el imán procedente de Egipto requerido para tan honroso menester, que no tardó mucho en llamar a todo el barrio a la yihad animando a emular nada menos que a los terroristas suicidas palestinos, cosa que no gustó nada a Suleiman, que coherente con su compromiso, le puso de patitas en la puerta de la mezquita por fundamentalismo y apología del terrorismo. El egipcio apenas chapurreaba inglés, pero parece que sí lo suficiente como para ir desde allíal juzgado más próximo a demandar al moderado por despido improcedente y finalmente, embolsarse como indemnización y quitapenas cuatrocientos de los grandes.

Retrocedamos cuatro años, por ejemplo, hasta 1997. En el mes de febrero, un individuo llamado Ali Abu Kamal mataba a tiros a siete turistas y hería a otros tantos que pasaban por la terraza del Empire State Building de la ciudad de Nueva York, pretextando que sus víctimas eran enemigos de palestina mientras la prensa puntualizaba además, que el asesino andaba desesperado por haberse arruinado en no sé qué negocio. En julio de 2002, un egipcio se liaba a disparos en el mostrador de la compañía aérea El Al del aeropuerto de Los Ángeles, matando a dos israelíes antes de suicidarse. Y en octubre del mismo año, James Martin, James Buchanan, Premkumar Walekar, Sarah Ramos, Lori Ann Lewis-Rivera, Pascal Charlot, Dean Harold Meyers, Kenneth Bridges, Linda Franklin y Conrad Johnson iban cada uno a lo suyo tan tranquilos cuando se encontraron la muerte de la mano asesina de John Allen Mohamed, un converso al islam de Virginia que se daba garbeos nocturnos por la autopista jugando al tiro al infiel con un amiguete suyo menor de edad. Además de diez muertos elegidos al azar, dejaba escritos varios cuadernos con tajantes alusiones a la yihad y frases al estilo, “vamos a destruir Babilonia” y “toma lo que es tuyo”.

Mohammed Reza Taheri-azar, un iraní graduado en la Universidad de North Carolina también se acordaba de nuestras madres. Y para “vengar a los musulmanes del mundo” se dedicó una tarde de marzo de 2006 a atropellar peatones con su automóvil sin conseguir matar a nadie, aunque sí lo consiguió el afgano Omeed Popal, que lo intentó en San Francisco, ya en el mes de agosto. Poco después, en febrero del 2007, un musulmán bosnio mataba a cinco personas en un centro comercial de Salt Lake City, en el estado de Utah. Pero vayámonos a Little Rock, Arkansas, donde encontraremos a Abdulhakim Mujahid Muhammad, otro converso negro al que se le disparó el arma adrede matando a un soldado en una oficina de reclutamiento militar en junio de este mismo 2009. Y hace poco más de un més, doce personas murieron en Fort Hood, Texas, bajo los balazos del árabe-americano Malik Hasan, un militar del ejército USA que ya llevaba tiempo dejando claro a los mandos la poca gracia que le hacía la defensa de la Patria.

Después de esta última masacre, el presidente Barack Obama («America: “one of the largest Muslim countries in the world”»), nos tranquilizaba diciendo que todo eso era muy lamentable, naturalmente. «Aunque», agregó, «no conviene precipitarse, no tenemos todos los datos». Y bastantes periódicos se volcaban con la comunidad islámica, temerosa por lo visto, de los posibles desquites que la cosa pudiera ocasionarles. Que ya saben que la autocrítica y el autoexamen, son asunto de occidentales. Igual que la corrección política y el sustento democrático a lo que no es democracia: para un imán que quiere echar a un fanático de su mezquita, cascarle cuatrocientos mil dólares en favor del fundamentalista.

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8 Comments on “Terrorismo no organizado”

  1. Guido Finzi Says:

    Hay una sumisión suicida y voluntariosa hacia los musulmanes que, a mí particularmente, me causa vergüenza ajena. La tolerancia siempre corre de parte de los occidentales y los otros, los bárbaros, los hijos de Alá, no tienen más responsabilidad en sus actos que ejecutarlos a su antojo. Para ellos todo son ventajas y carencia de obligaciones. Cometan las atrocidades que cometan, salen los tontos útiles de la izquierda europea, los progres y los cobardes a otorgarles coartadas y justificaciones de toda índole (me recuerda a los que hacían lo propio con Maradona diciendo que “era un chico pobre, de la villa, sin educación…).
    El otro día, sin ir más lejos, en la cumbre de Copenhague, han optado por no poner árboles de Navidad para no ofender a los árabes. Y ejemplos como éste, se dan a cientos.

    Como no me canso de apuntar; nos estamos convirtiendo en un mundo orwelliano.

  2. Carlos Paredes Leví Says:

    En la misma línea, resulta que Tzipi Livni no puede viajar a Gran Bretaña y cualquier terrorista del Hamás o Hezbollah puede ir a ver un partido de Wimbledon si se le canta de las bolas…

  3. raindrop Says:

    Resulta desconcertante que en países como el mío, donde tanta caña se les ha dado a las sectas destructivas, sin embargo no se mire con malos ojos a esa secta destructiva que es el islam… Algunos la llaman “religión”, la religión pagana del culto a un tal ‘Allah’ que no es otro que al-ilah, “el dios”, en referencia al dios luna que adoraban los árabes desde tiempos antiguos (ahí siguen con su media luna como distintivo, ¡cómo tiran las tradiciones paganas!); pero no deja de ser una de las más destructivas de todas las instituciones sectarias: te ponen alfombras para convencerte de que entres, suavizando todo su contenido (ya hemos visto que tienen un discurso duro en árabe y otro suave en las lenguas occidentales), pero ¡ay! como se te ocurra apostatar… Bueno, y mientras estés ‘en el saco’ no pienses, que ya lo hacen otros por ti. Totalmente sectario.
    Por cierto, los países islámicos han conseguido que la Declaración Universal de Derechos Humanos no haya sido tan ‘universal’ como se pretende, por su negativa a firmar tal declaración. Para ellos, eso de la igualdad de todos y de que nadie sea molestado por la religión que profesa, debe de resultar algo insultante.
    Pues nada… que sigan riéndoles las gracias y justificando todos sus desmanes y a ver adónde llegamos…

    abrazos para todos

  4. Carmen Says:

    ¿Qué me vais a contar a mí? Vivo en una ciudad con un desbordante pasado más romano que judío, más judío que islámico y, sin embargo, se sobrevalora lo islámico desde un punto de vista tan infantil e ingenuo, que nos acerca peligrosamente a los entregados corderitos del sacrificio.
    “Bienaventurados los mansos -decía Jesucristo- porque de ellos será el Reino de los Cielos” Lo cierto es que, a este paso, no lo veo tan lejos.

    Un abrazo

  5. Claudia Says:

    Esto es lo que los medios americanos llamaron “el síndrome de la Jihad súbita”, cuando esto es incorrecto. Puede que la manera en sí, sea decidida de manera súbita. Pero la realidad es que todos ellos tienen idea de hacer algo así durante bastante más tiempo, basándolo en las razones más peregrinas. Sin embargo, no he visto a ninguno de estos tan concienciados con las injusticias, criticar a los gobiernos de países islámicos o contra los terroristas, cuando el 85% de las víctimas de Al-Qaeda son musulmanes.

  6. Chess Says:

    La cronología que has hecho de los actitudes “tolerantes” del islam asusta realmente. Así, tan esquemático y todo seguido, da una idea real de hasta qué punto nos enfrentamos con un movimiento y no con hechos aislados de cuatro fanáticos.

  7. samuel Says:

    …Que le ha tocado a Clinton, a Bush, a Obama… y estamos en un escaso1% de poblacion.

    “el síndrome de la Jihad súbita”, cuando esto es incorrecto.

    Efectivamente, no es subito, sino no organizado. Hay que avivarse de lo que supone cierto terrorismo igual de destructivo pero que no necesita de una especial organizacion.

  8. samuel Says:

    Carmen, ya me imagino que eres testigo de bastantes nostalgias califales, y tambien de olvidos manifiestos. Y Raindrop, me pregunto si en unas decadas la secta acabaremos siendo la gente normal.
    Sobre lo que comentas Guido, si es cierto que la izquierda se ha movilizado a favor de lo islamico, tambien tengo la sensacion de que la derecha, o parte de ella, suele jugar a dos barajas con este tema, y uno puede encontrar gente como Rahola o Fallaci en la izquierda, o un infrecuente Geert Wilders en la derecha politica entre otras posturas conservadoras ambivalentes y poco claras.

    resulta que Tzipi Livni no puede viajar a Gran Bretaña

    Bueno, lo de Inglaterra ya es insano.


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