CSI Bonaparte

A las seis de la tarde del cinco de mayo de 1821 murió Napoleón Bonaparte en la isla de Santa Helena, mitad del Atlántico, entre tremendos dolores, terribles náuseas, y rara combinación de estreñimiento, diarreas, pérdida de dientes, sordera, sed espantosa y lo que parecían ser montones de enfermedades todas juntas y de una sola vez.

Bien pensado, digamos que ya ganadas y perdidas todas las guerras, ya congelado todo su ejército en la heladera rusa, ya aguantados todos los posados con la mano en la botonera delante del pintor, ya dichas todas las frases célebres y vestido medio París de souvenirs egipcios, como que al emperador de la Francia le quedaban pocas novedades por experimentar, lo cuál no quita para que sus médicos se pasaran varios pueblos a base de toneladas de laxantes y montones de medicamentos que según se dice, pudieron acelerar su ingreso en las páginas de la Historia.

La explicación oficial de su muerte por cáncer de estómago no dejó nunca tranquilos a historiadores, revisionistas o fisgones de legajos con ganas de vender un par de libros que se lanzaron todos estos años a investigar como locos, como el sueco Sten Forshufvud, p ej, que en 1915 se puso a recopilar sus trozos de cabello disponibles y cortados anteriormente hasta que ciento cuarenta muestras le dijeron algo seguro: Napoleón iba largo de arsénico y los síntomas de envenenamiento además, encajaban con las investigaciones de otros vecinos de prestigio interesados en la historia del gobernante corso.


Y yo me digo, qué tontería. Qun iba a querer matar a alguien que casi no tuvo tiempo para hacer enemigos, tan ocupado como estaba yendo y viniendo de la guerra. Pero las malas lenguas, siempre al quite, dan un nombre: el Conde Tristan de Montholon, -a la derecha en la imagen, la mano extendida y cara de pocos amigos-, supuesto conspirador resentido y borbónico, también exiliado cuyos descendientes ahora, será por tocar fama y esas cosas, así que lo afirman contra esta otra teoría: la de que los remedios de la época llevaban no pocas cantidades de arsénico y quizás la cosa hubiera sido pura y simplemente “accidental”.

No sólo hubo ambigüedad en torno a su muerte, también la hubo sobre sus decisiones. Una de las más importantes bajo un diluvio de críticas y vituperios, fue hacer de las comunidades judías ciudadanos de pleno derecho, según dijo a su médico, para atraer a su terreno la riqueza y los beneficios del trabajo de la colectividad, así como incorporar y hospedar a todos los integrantes en un proyecto común. Al recomponer el Gran Sanhedrín -que las presiones le obligaron a revocar-, como elemento para debatir grandes cuestiones, hablaba también del retorno a la patria de Israel para la reconstrucción del Templo, algo, las construcciones sagradas, a lo que él era bastante aficionado.

Pero por muy buen estratega que se sea, hay una guerra invisible que nunca se gana. Y es ésa en la que sientes que pierdes y no sabes por qué, ni por qué tan pronto, ni por qué así. En la que ni siquiera sabes quién es el enemigo, ni por qué te ataca.

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6 Comments on “CSI Bonaparte”


  1. En París, lo primero que hice, fue ir a visitar su tumba (la de Napoleón, digo).

    Un saludo.

  2. Chess Says:

    La verdad que estas historias venden, o la de cualquier conspiración que se considere. El morbo es un factor fundamental del ser humano.

    Yo siempre pensé que, incluso, alguien le había asesinado pero para hacerle un favor. Debe ser muy triste haber sido casi el dueño del mundo y luego pasar tus últimos días como un paria.

    Un saludo!

  3. raindrop Says:

    Napoleón se hizo muchos enemigos, sí. En España, por ejemplo, nos montó una buena con sus mariscales y sus mamelucos…
    Pero siempre hay requiebros sorprendentes en la Historia :D

    abrazos

  4. samuel Says:

    :) Yo es que abuso demasiado de la ironia, y personalmente si me parece que pudo ser asesinado, aunque ya, eso de para hacerle un favor…me parece una teoria sofisticada…

  5. Cecilia Says:

    Buen artículo. Para los interesados en lamuerte del Gran Corso les recomiendo el “Expediente especial sobre el envenenamiento de Napoleón”, en el sitio del Instituto Napoleónico México-Francia: http://inmf.org/eveneno.htm

  6. samuel Says:

    Muchas gracias Cecilia, le echaremos un vistazo al tema y al site, por supuesto.


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