Muerte en Blois

Esta casita de estilo gótico y renacentista con vistas al Loira es el Castillo de Blois, que está, efectivamente, en Blois, región Centro, departamento Loir-et-Cher, primera potencia en castillología y arquitectura mayestática.

La fortaleza ya despunta desde el siglo X, pero el castillo actual arranca del XVI y llega a nuestros días como impecable resultado de todas las contribuciones de todos los egos que por allí pasaron, vivieron, se anquilosaron, vaguearon o incluso gobernaron. Y mataron. En este castillo fue asesinado el Duque Henri de Guise por orden del rey Enrique III de Francia, duque que como todo el mundo sabe,  era a la sazón gerifalte de la Santa Liga de París, no confundir con otras Ligas del mismo adjetivo para distintos menesteres, o no tan distintos. Pero ésta que les digo, especialmente creada por él para oponerse a los Borbones, a los edictos flojillos que relajaban las libertades religiosas, a los hugonotes, a los protestantes en general, y a esto o lo otro en particular en aquel delirio histórico de odio, sangre  y disputas llamado Guerras de Religión, que tampoco es cosa de entrar ahora en los detalles.

Parece ser que fueron la intolerancia e intemperancia del poderoso Duque,  sus constantes cierres al grifo de la Corte para gastarse todo en guerras y su cabreo por tramas de sucesión lo que tenía frito y todo el día firma que te firma al real monarca, por no hablar de ruidosas sospechas en la extraña muerte de alguno de los “favoritos” que compartían juegos e intimidades con este rey medio polaco, educado, refinado, perfumado, aficionado a su colección de perritos y a su piercing en la oreja. Que, por cierto, no quedó totalmente satisfecho y ordenó matar pocas horas después a su hermano Louis de Guise dejando vivo a un tercero, Charles, al que por supuesto todo este asunto no le hizo ninguna gracia.

Y lo que son las cosas.  No había pasado ni un año cuando el mismo soberano, el último Valois, era apuñalado por un monje liguista muriendo tras una lenta agonía, dicen las crónicas, e imagino que con tiempo suficiente para acordarse de las madres de unos cuantos, aunque eso las crónicas, no lo dicen.

Pero bueno, a lo que iba, que sólo era a pasear por un trozo de mundo y darme un garbeo por el Loira que por cierto, mucho castillo, pero al estar en una arteria principal de camino a París, como uno llegue a las tantas derrengado en pleno invierno puede que le cueste tanto encontrar hotel y habitación que acabe durmiendo bajo el puente, imaginando la nieve de 1588 caer y al oscurecido ligoso De Guise en una de las estancias, cosido a espadazos, pidiendo misericordia.


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2 Comments on “Muerte en Blois”

  1. Chess Says:

    Yo, a veces, tengo ganas de encerrarme en monumentos como el Castillo que nos traes, sentarme en un huequecito y dejar que las paredes hablen; que nos cuenten su historia, sus pasiones y sus asesinatos. Es una bonita forma de dejar volar la mente.

    Bonito post, Sam. :)

  2. samuel Says:

    Gracias Chess, de castillos tal vez escriba de nuevo, si el tiempo me deja..


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