La Tabla Arnolfini

Los Arnolfini, Giovanni y Giovanna, de Jan Van Eyck. Pintado y vivido en el siglo XV. Colgado y visitado hoy en la National Gallery de Londres. El matrimonio más repelente y desagradable de la Historia del Arte, o casi, retratado de la mano de uno de los más realistas pintores flamencos, no por ello menos antipático. Brochero además de la corte de Felipe el Bueno, un Valois de esos que por la época andaban metidos en la Guerra de los Cien Años.

Juana no está embarazada aunque lo parezca. Se está casando y su vestido responde a esa manía en la época de diseñar los trajes de novia al estilo preñez para llamar tal vez a la fertilidad. Y para llamar a esa fertilidad y encima, a la fidelidad, creó el pintor en su tabla toda clase de parafernalia y  supersticiones: los zuecos, el perro, las naranjas, este cachivache y el otro amuleto… sin saber que le iba a salir el tiro artístico por la culata. Nunca tuvieron hijos y tiempo después el comerciante de telas y tapices, ahí donde lo ven, se la jugó a su Juana con una amante que luego le montó un buen jaleo, por cierto. Después de todo el trabajo, quién le iba a decir a Van Eyck que los dos pavos iban a acabar por no querer verse ni en pintura.

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5 Comments on “La Tabla Arnolfini”

  1. Chess Says:

    No entiendo mucho de arte, pero el cuadro es bastante bonito. En especial el perro. :lol:

    Aún así, las ironías de la vida. Parece que algunas personas cuanto más persiguen una cosa menos posibilidad de optar a ello tendrán.

  2. Gabriela Says:

    howdy!
    Te agradezco que hayas agregado un link de tu blog al mío. Tambien te estoy sumando a mi lista de blogs amigos.
    Me alegro de haber encontrado tu dirección. Espectacular y abundante el material de lectura. Voy a venir de visita seguido.
    Shalom, shalom.
    Gabriela

  3. samuel Says:

    Me alegro de que te guste la tabla y la breve historia Chess.:)

    ………….

    Shalom Gaby! gracias por tu visita y tus palabras, tu blog siempre me ha gustado, hace poco tiempo que di a conocer este blog mio, no suelo enviar noticias , mas bien intento hablar de lo que pienso y de cosas que he visto o sabido. Un beso y bienvenida siempre.:)

  4. Carmen Says:

    A mí siempre me llamó la atención el espejo del fondo, tan realista y tan extraño. Estos espejos estaban de moda en la época y eran una especie de amuletos contra la mala suerte que las familias colocaban en sus casas. Aquí, también tiene un valor simbólico, teniendo en cuenta que está colocado en el centro del cuadro, por lo que la vista se va irremediablemente a él. Por otro lado, es todo un primor de miniatura, aunque por lo que se vio después no sirvió de mucho para la felicidad de los contrayentes ¿no?.

    Saludos

  5. samuel Says:

    :) Hola Carmen, se nota que entiendes del asunto, a mi me gusta comentar de pintura, ahora, entender, ya es otro tema. En el centro, es verdad, el espejo lleva el cuadro mas alla y lo saca de la tabla, esa mezcla de matematicas y supersticion. Es curioso porque Van Eyck consigue captar la expresion de las caras, el cinismo del marido y la aparente sumision de la mujer, dos cosas que imaginando un poco, ya iban calentando motores. No hay felicidad en ese cuadro.

    Antes habia verdaderos genios, aunque sus temas, claro, respondian a una epoca. Ahora no se rompen tanto el coco para hacer arte, pero luego en una exposicion recondita en un pueblo perdido descubres a un pintor que parece sacado de hace siglos, y que vende un cuadro fabuloso por cien dolares. Son otros tiempos.


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