Un Amour à Taire

Estaba pensando en cuántas historias normales se habrán convertido en pesadillas de la mano de quien menos se espera, de aquel que te rodea, que te conocía, que te trataba y al que tratabas.  En una coyuntura así, me refiero.  En el París del 42, por ejemplo.  O ponga usted su coyuntura, aquel lugar donde la calle se llenó de sospechas, miedos y odios contenidos, o sin contener. Donde uno se entera ya tarde de que se la ha jugado ese vecino, ese amigo resentido, o ese empleado con ganas de ajustar viejas cuentas sobretodo si  uno era el jefe y caía un poco graso.  O donde sale nuestro número en una rifa en la que nos metió ese envidioso que había estado ahí todo el tiempo y que no habría tenido en condiciones normales tanta o ninguna  importancia.

Pero en condiciones anormales, y sin quitarle su espacio a la buena gente de siempre, ni me digo cuántas vidas se habrán ido por la alcantarilla de la mano de ese instinto de traición tan absolutamente idiota, esa traición porque sí. Total , así suele ser la guerra, dirían luego todos esos verdugos voluntarios. Así suele ser el ser humano. A ellos qué les cuentan.

Un amour à taire es un enfoque menos visto del nazismo, pero igual de real.Un film de ChristianFaure, con Jérémie Renier y Louise Monot.

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3 Comments on “Un Amour à Taire”

  1. Carmen Says:

    La traición es muy asequible para según qué personas y qué circunstancias. El miedo suele ser la causa principal, después vienen los odios, las envidias, los celos… pero eso sólo son motivos mayores. Después están las menudencias, las baratijas. Las traiciones por platos de lentejas. Por amor, por sexo, por compañías pasajeras… El miedo es muy peligroso, pero las carencias lo son mucho más.

    Un abrazo

  2. Chess Says:

    En España durante la guerra civil, tuvo gran fama el clan de porteros, sí porteros. Se dedican a chivarse los que iban a misa, de los que según ellos eran de derechas, o los que tenían un hijo cura, al frente popular.

    Y en la España rural, donde los piques durante generaciones estaban siempre presentes, allí la guerra no tenía bando: todo valía para quitarle las tierras al vecino, o la mujer.

  3. samuel Says:

    El miedo y la traicion es indudable que van juntos, pero , exactamente, se traiciona por toda clase de motivos, desde los mas atroces, hasta los mas estupidos, hasta el plato de lentejas, que ese si que duele. De traiciones podriamos hablar y no parar, muchas han escrito la Historia.

    Si es posible conseguir esta pelicula, yo la recomiendo porque describe perfectamente como por nada, se puede llegar a lo mas terrible en una circunstancia ya terrible de por si, por absolutamente nada y eso nos lleva a otro tema, el de la doble condicion del pueblo, como victima y como verdugo.


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